24 de Enero de 2017
Procedo a transcribir el texto íntegro cumplidamente oportuno. Me invaden varias inquietudes, mejor espero completarlo ad excursus.
“He alzado la voz en más de una ocasión, y en más de dos, en contra de la demagogia vociferante de aquellos que consideran loable y pertinente denostar al gobierno de la República y al presidente Enrique Peña Nieto, sin fundamento alguno, más allá del partidismo ramplón o del borreguismo inane. Ello me ha valido no pocas veces el ser calificado, si no estigmatizado, como “priista”. No hay fijón. Aparte de ser mentira, el epíteto es inocuo y no me quita el sueño.
“Son muchos, realmente muchos, los ciudadanos que consideran a Peña Nieto un ‘narcopresidente’, corrupto e inepto; y en primerísimo lugar, responsable directo o indirecto de la muerte o desaparición de los famosos 43 de Ayotzinapa, lo cual lo convierte automáticamente en asesino o, en el más indulgente de los casos, en cómplice de asesinos. Por acción u omisión. Dicha opinión rebasa con mucho nuestras fronteras y es sostenida de manera pertinaz por las agencias noticiosas del mundo entero.
“Digo ‘opinión’ en el párrafo anterior, mostrando una complacencia inmerecida, pues una opinión, en sentido estricto, es un juicio y precisa de cierta base, por frágil que sea, de una argumentación discutible, pero mínimamente sostenible. Y no es ese el caso. Se trata de simples exabruptos, motivados por una antipatía, por otro lado legítima y explicable, pero no por ello menos visceral.
“Estamos frente a un linchamiento mediático en toda forma y que encuentra presas dóciles en una opinión pública irreflexiva y facilota, con una proclividad desesperante hacia los esquemas elementales y maniqueos. Y tal linchamiento no es ni espontáneo ni inocente, sino que es prohijado desde núcleos concretos del poder imperial, con propósitos políticos y económicos obscuros, que adivino con facilidad, pero que me veo en total imposibilidad de precisar.
“No soy priista ni pro priista. En absoluto. No pongo al PRI en un altar, pero tampoco en una pira. Lo pongo, sin titubeos, en una balanza. Pero soy, eso sí, un defensor apasionado de la libertad y de la verdad. Lo que me convierte, de manera irremisible, en enemigo feroz, implacable, de la mentira, la manipulación, la injusticia y la estulticia. Sin piedad, concesión ni conmiseración alguna.
“Es en este sentido que he denunciado una y otra vez, sin cortapisas, la maquinación montada en contra del actual régimen de nuestro país, cuyos episodios no me he cansado de enumerar. En la etapa prepresidencial: el motín de Atenco, el caso Paulette, la frustrada candidatura de Eruviel por el PRD, la encerrona de la Ibero y los 132, y la gran algarada en las calles de la ciudad durante la toma de posesión. De la etapa propiamente presidencial: la Sección 22, las autodefensas, Tlatlaya, Michoacán, Iguala, las huelgas de la Preparatoria UACM y del IPN, las casas de las Lomas, de Malinalco y de Ixtapan de la Sal, el tren a Querétaro, Tanhuato.
“Cada uno de estos cuatros merece una discusión aparte y detallada. Discusión, que más allá del batiboleo, no ha tenido lugar. A esta lista le faltan obviamente capítulos. Pero la dejo ahí. El que no dejo es tal vez el más importante y significativo: la fuga del Chapo Guzmán.
“Ya dije aquí, y hoy lo repito, que sospecho que la evasión del célebre bandolero fue llevada a cabo por alguien experto y muy poderoso. Mucho más que las ya de por sí asombrosas posibilidades del propio Chapo. Y que en esa medida, constituye una provocación más en el cuadro de la monumental trama golpista. Es más que una sospecha. Es una presunción.
“Su sorpresiva y extraña reaprehensión no hace sino reafirmar la conjetura. Tal como los medios han descrito la operación, no resulta sostenible.
“Todo bien, impecable. Demasiado, diría yo. Mal guión, digno de Juan Orol. Como que le falta algo, algo importante, que puede ser, me temo, la participación, más que activa, de agencias gringas. La prensa internacional la da por un hecho y así lo informa. Sin embargo, en su mensaje triunfal, Peña Nieto la ignora. ‘Misión cumplida’ y ‘Lo tenemos’ dirá, retomando la Mission aclomplished de Bush, y la We got him de Obama. Las referencias parecen tan inconcientes como significativas.
“¿Será que los yanquis fueron los que liberaron en julio al Chapo (que según algunos, más suspicaces que yo, sería agente de ellos), y que después, a cambio de quién sabe qué, se lo devolvieron al gobierno de México? La cosa se ve negra y como que huele a petróleo. El desplome de los precios y la reciente gira presidencial autorizan la hipótesis. El Golfo de México es un flan. Apetitoso y promisorio.
“¿Será que Peña, finalmente, dobló las manos? La oferta pública, y repetida en Davos, de extraditar, es decir de entregar, el codiciado reo a los gringos, no hace sino acabar de apuntalar el recelo.
“En cualquier caso, de cumplirse, la decisión es grave, gravísima. La extradición de un mexicano que está encausado en México es del todo ilegal, y no se pueden, no se deberían poder, pasar nuestras leyes por aquello que tanto duele, como si nada. El precio sería la dignidad de nuestro país como Estado soberano.
“De cometerse, no sabría yo cómo calificarlo. Si como un acto vergonzoso o como una crasa desvergüenza. Me quedaría con los dos”.
No tengo nada que añadir.
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