lunes, 12 de octubre de 2015

La abdicación y la diplomacia en la obra de Morris West

Cuando un diplomático dice , quiere decir "quizá" cuando dice quizá, quiere decir "no" y cuando dice no, no es un diplomático.

Este texto de Voltaire utilizado en la lingüistica para explicar la lengua como código, sirve a propósito para pensar en la obra de Morris West. En casi toda su literatura, este autor presume su inteligencia a través de su habilidad para manejar asuntos "delicados" de manera diplomática. Estos asuntos son tratados en los temas de sus obras y también en los personajes que en muchas ocasiones salen bien librados porque han sido buenos diplomáticos.

Más allá de que Morris sea un individuo dotado para la literatura, es su experiencia en la industria religiosa lo que ha ayudado a este autor a tocar temas escabrosos sin salir denostado; sin embargo, no es sólo haber sido religioso lo que convierte a West en un hábil juez de cualquier tipo de doctrina. La posición que lo coloca en un ser neutral debido a su amplio conocimiento de las leyes religiosas y mundanas es precisamente su abdicación.

Gracias a que Morris West es un desertor tenemos más de treinta obras que valen la pena ser leídas.

Un hombre que abdica debe ser escuchado ya que tendrá mucho que decirnos, pero no busquemos la causa de su deserción; eso no me parece interesante, no, en tanto que todo mundo buscaría una razón cuando es el conjunto de posibilidades lo que provoca una deserción.

La obra de West está permeada de diplomacia gracias a su conocimiento de la institución religiosa. Es este autor uno de los símboos más sofisticados de alta diplomacia y esta maestría logra conjugar todas las esferas que se utilizan para desentrañar los más enredados asuntos escabrosos.



Basta leer Los bufones de Dios para darnos cuenta de su gran sentido de las artes diplómaticas para esclarecer los artificios de poder que se juegan en el vaticano.


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