Piense el perpicaz lector. ¿Cuántas palabras cree que conoce en su lengua materna? Un adulto reconoce y emplea aproximadamente 50000 palabras. Es evidente que hablo de un adulto con cierta educación. Cree usted, lector atento, ¿qué son muchas o pocas las palabras que nuestra memoria es capaz de almacenar?. Eso depende de la óptica desde donde se mire: muchas en comparación de los chimpances más "inteligentes" -que son capaces de emplear alrededor de 200- con mucho entrenamiento; pocas porque es real que no tenemos para todos los conceptos. Piénsese de esta manera, con sólo estas palabras, realizamos millones de combinaciones y oh maravilla, somos capaces de ser comprendidos; es como un juego de ajedrez: limitados por un tablero y cierto número de piezas podemos obtener posiciones de ataque y defensa a través de combinaciones.
Pero aún hay más, los seres humanos somos capaces de localizar las palabras necesarias con una velocidad de aproximadamente 200 milisegundos. Entonces, ¿Será que la memoria tiene algo que ver en esto? Pues sí, la capacidad de organización de la memoria permite encontrar las palabras en milésimas de segundo, algo naturalmente privilegiado en el ser humano.
Esta capacidad memorística nos hace pensar que la organización de todo ese léxico no es azarosa sino que por el contrario la estructura tiene una organización tal que permite encontrar las palabras en el preciso instante de necesitarlas. La oranización tiene que ver con campos semánticos, es decir, estructuras parecidas fonética, semántica o sintácticamente se agrupan y en todas estas lenguas naturales se ligan para crear una super estructura léxica.
Una evidencia que nos permite pensar en los campos semántics son los famosos lapsus linguae; más allá de pensarlos como una traición de nuestro inconciente, -que ciertamente algo de deseo reprimido hay- veámoslo como intercambios lingüisticos desafortunados que anuncian la cercanía de los campos lingüisticos. Algunos lapsus interesantes son los que se han dado en la política, por ejemplo uno de los recientes que causó controversia fue el de Nicolas Madura al referirse a la multiplicación de los panes de Jesucristo en una comparación de lo que su gobierno haría por la eduación:
"meterse escuela por escuela, niño por niño, comunidad por comunidad, meternos allí, multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes..."
Penes por panes, en realidad sólo un fonema cambió en estas dos palabras, nada para alarmarse, palabras cercanas, campos lingüisticos parecidos.
En resumen es la memoria una de las responsables del almacenamiento del lexicón; la memoria, una capacidad que los seres humanos podemos presumir pues ni el más entrenado chimpancé poseerá una lengua natural. Es el ser humano, ya desde su concepción, capaz de aprender cualquier lengua de mundo y la memoria forma parte fundamental de ello.


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